Ayer, acompañé a mi hija a una presentación de ballet, la habían citado a las 15:00 horas en un lugar que nos quedaba al otro lado de la ciudad, y ella llego a las 14:00 a avisarme que apenas se iba a arreglar para la presentación, inmediatamente me molesté, y la reprendí porque no podía creer que jugara con el tiempo de las demás personas de esa manera, era un evento importante, donde necesitaban su presencia para inaugurar, y ella, no llegaría a tiempo, ni aun volando, entonces me fui todo el camino regañándola, por impuntual y por no tener prudencia con el tiempo de los demás, finalmente llegamos al evento, 15 minutos tarde, yo estaba muy apenada y ella pues contrariada por el regaño, finalmente ya estábamos ahí, y gracias a Dios no habían empezado todavía, ¿todavía?, ja, ni siquiera tenían intenciones de comenzar, cuando llegamos al camerino ya habían ahí 7 bailarines, sin comer, y alistándose para la presentación de las tres de la tarde, ¿si se acuerdan que ya eran tres y cuarto...