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Mostrando las entradas de junio, 2019

Adios Gualberto...

Desde niña, en mi ciudad natal, escuchaba las canciones de Gualberto Castro, y yo creo que, mas por copia, que por gusto, decía que era un gran cantante, yo vivi mi adolescencia y juventud en los 80s y 90s, así que Gualberto Castro, no entraba en mi "play list" aunque no sabía lo que eso significaba, pero ya de grande, tuve la oportunidad de asistir a una fiesta privada, en la que, el que amenizaba la fiesta para los 60 invitados era, nada mas y nada menos que Don Gualberto Castro, ya cansado, ya con muchas manchas en su piel, y seguramente ya sin pelo, lo pude conocer y platicar con el, y que tipazo!!! Amable atento, con una voz impecable y con muchas ganas de trabajar, aunque su público fuera de 60 personas, yo alguna vez escuché que era muy sangrón y que no le gustaba cantar si el público no le ponía atención, o si estaban fumando Incluso en una ocasión, me comentaron que suspendió un concierto porque había gente fumando... Lo que hace el tiempo y lo que hace la vida; no d...

Que lamentable...

A veces, me dan ganas de escribir, y de exponer algunas cosas que pienso y que me parece importante externar, sin embargo, como a la rana rene, se me pasa la idea, porque pienso que a quien le va a interesar lo que yo pueda pensar, y hoy resolví que a mí, a mí me interesa, y como estas benditas redes sociales son libres, pues aquí voy... Hace unas semanas, me entere de la triste noticia de que una chica de Xalapa, había sido asesinada por su pareja en Puebla, y muchas ideas pasaron por mi cabeza, primero, que miedo que algo así le pase a un papá, segundo, lo de siempre, que la violencia ya nos está alcanzando a todos, como si antes fuera privativo de los desconocidos, y tercero y lo más importante, ¿qué paso por la cabeza de esta pequeña, para abrirle la puerta a un patán que ya tenía tiempo molestándola?, y ahí está el detalle, no somos gente mala, no somos gente negativa, y en nuestra cabeza no cabe, que un patán venga con la intención de lastimarnos o matarnos, y no hablo de los pa...